He regresado, otra vez estoy aquí...
Estoy contigo; luego de largos años de vagar Otra vez, he regresado a ti.

¿Debería contarte todo lo que he visto, experimentado, bebido en mi interior? ¿O no quieres oír nada acerca de todo el ruido de la vida y el mundo? Pero una cosa debes saber, una cosa he aprendido, que hay que vivir esta vida. Esta vida es el camino, el más buscado, el camino hacia lo incomprensible, que llamamos divino.
No hay otro camino. Todos los caminos son senderos falsos. Yo hallé el camino correcto, me condujo hacia ti, a mi alma.
Regreso, moderado y purificado. Entonces yo estaba totalmente absorto en el espíritu de los tiempos y pensaba de forma diferente que el alma humana.
Pensaba y hablaba mucho acerca del alma; sabía muchas palabras eruditas acerca del alma; la juzgaba y hacía de ella un objeto científico. No consideré que el alma no puede ser objeto de mi juicio y conocimiento.
Mucho más son mi juicio y mi conocimiento el objeto de mi alma. Por lo tanto el espíritu de las profundidades me presionaba para que hablara a mi alma, para que la llamara como un ser vivo e independiente cuyo redescubrimiento significa la buena fortuna para mí. Me había perdido de mi alma, durante muchos años.
El espíritu de las profundidades ve el alma como un ser independiente, vivo, y con ello contradice al espíritu de los tiempos, para quien el alma es algo dependiente de la persona, que se deja ordenar y juzgar, es decir, algo cuyo alcance podemos captar. Ante el espíritu de las profundidades, este pensamiento es presunción y arrogancia. Por lo tanto, el gozo de mi redescubrimiento fue humilde...
Sin el alma, no hay forma de salir de este tiempo.
Carl Gustav Jung