“LA CELEBRACIÓN”


Autor: Eduardo García Dupont

 

¿Por qué será que el hombre tiende a celebrarse especialmente cada diez años?. Cual las doce irremediables campanadas del escrito “Final de Año" borgiano, en una sutil y genial combinatoria entre registros: jugando con lo Simbólico y lo Real, entre el esperanzado “todo cambia” y el fatal y determinante ”nada cambia”, nos legó estas estrofas que metaforizan la inexorable repetición.


Ni el pormenor simbólico
de reemplazar un tres por un dos
ni esa metáfora baldía
que convoca un lapso que muere y otro que surge
ni el cumplimiento de un proceso astronómico
aturden y socavan
la altiplanicie de esta noche
y nos obligan a esperar
las doce irremediables campanadas.
La causa verdadera es la sospecha general y borrosa
del enigma del tiempo:
es el asombro ante el milagro
de que a despecho de infinitos azares,
de que a despecho de que somos
las gotas del río de Heráclito,
perdura algo en nosotros:
Inmóvil.


Y tal vez así hubiese sido, cual destino trágico, la repetición de esta aburguesada familia danesa.
Familia en la que insiste un Padre Gozador y a su lado una madre cómplice silenciosa de sus abusos, atrapada por el “servicio de los bienes”.
Un abuelo, que como padre de Helge, lo goza, tornando público lo que debe ser privado. Aquella anécdota en la que su hijo queda “mal parado”. Ante su dificultad, subrayada de obtener el beneplácito de las mujeres, le sugiere que se ponga una papa en la delantera de su short de baño. No dando resultado, y manifestando que, al contrario, cada vez se alejaban mas las damas de turno, exclama con tono burlon: -¡te dije en la delantera¡. Haciendo de su intimidad el hazme reir de todos.
Una abuela, que canta una canción al mas inocente estilo Heidi , en el medio de la revelación del horroroso secreto familiar. Canción en la que, entre algunas de sus estrofas dice: “...en la profunda paz del bosque ...”, y más adelante: “...reina el idilio, la paz y la calma”.
Freud sostiene, cual axioma, que el sujeto tiende a hacer activamente lo que sufrió pasivamente.
Es así, que con los discursos de Christian, hijo mayor, nos enteramos de los abusos sexuales por parte de Helge, a él y a su hermana Linda, melliza muerta por suicidio. Abusos que repiten, en otra versión, la figura obscena y feroz del padre gozador.
Observamos que también se repite la “vista gorda” de su mujer que estaba advertida de lo que ocurría, no obstante cerraba la puerta a todo saber.
Para ilustrar bellamente esta alternancia estructural entre un ciego placer naif y el horrendo color de la muerte, es muy buena la imagen final que acompaña los títulos del film, en el que se alterna la puerilidad de una cajita musical, y el horror del agua rojiza que evoca, con macabra precisión la siniestra lógica de esta novela familiar.
Lacan define las funciones materna y paterna, del siguiente modo:
• La función materna consiste en alojar al sujeto en un deseo particularizado, aunque más no sea por la vía de sus propias carencias.
• La función paterna implica la trasmisión del deseo en la Ley.
Esta película es un excelente ejemplo de los estragos que se producen en la subjetividad, cuando se trata de un severo déficit en ambas funciones.
Respecto de la función materna, basta con escuchar el discurso de Elsie respecto de su marido y de sus hijos, para comprobar que no los escucha, que no los considera como sujetos:
1. Dice a propósito del menor, el benjamín, que le dió tres nietos. En la primer escena ya vimos como Michel, trata a su mujer, Mette y a sus hijos, haciéndolos bajar del auto y caminar, para subir a su hermano, exclamando: -¡maldita esposa e hijos¡.
2. Expresa respecto de la siguiente hija, Helene que siempre fue solitaria, querían que fuera abogada y resultó cantante. Militante de izquierda. Observamos su ataque, en tanto acting out al significante del Otro, incluso a través de la decisión de invitar a esa familia a Gbatokai, su partenaire negro, al que una y otra vez desairan y desprecian profundamente.
3. Manifiesta a propósito de Christian, el hermano mayor que siempre fue especial y creativo, creyendo que tendría, en el futuro, un destino de escritor. Relata que, en su infancia inventó un personaje de ficción que lo acompañaba: Snoot. Sostiene que su problema es no distinguir la realidad de la ficción, y, tras hacer esta caracterización, le solicita que deje a Snoot de lado, y reconozca su equivocación pidiéndole disculpas al padre. Ante lo que Christian reacciona.
4. A propósito de su marido, exclama que le dio treinta años de dichoso matrimonio.
Por otra parte, si recordamos lo sostenido acerca de la función paterna, nos encontramos con que la Trasmisión del deseo-ley se opone al goce, es decir al incesto, “ese goce que hace falta que no haya”.
Helge es un Padre Gozador que somete a los hijos incestuosamente, como conjeturamos que también fue sometido por su propio padre incestuosamente a partir de la escena en la que viola su intimidad.
Otra definición de Lacan respecto de un padre es la que lo caracteriza como aquel hombre capaz de hacer de una mujer la causa de su deseo. Interesante definición que también contrasta con Helge, de haber sido así, no hubiese buscado en sus hijos satisfacer sus perversas inclinaciones sexuales.
Otro aspecto fundamental a considerar es que este film es ilustrativo para analizar las operaciones de alineación, y de separación propuestas por Lacan en el Seminario de “Los Cuatro Conceptos Fundamentales del Psicoanálisis” y en el escrito “Posición del Inconsciente”. Como así también las patologías del acto: inhibición, acting out y pasaje al acto, y el concepto de acto, que desarrolla en el “Seminario de la Angustia”.
En relación con la operación de alineación, observamos que además de ser al sentido, hay una dimensión primordialmente reprimida, que es la del objeto que se ocupa como causa del deseo del Otro. Por lo anteriormente desarrollado, distinguimos los lugares que estos hijos ocupaban para el deseo, y más allá el goce de estos padres.
Las consecuencias más manifiestas son en los mismos, toda suerte de patologías del acto. A saber:
• En Christian, inhibición en relación con el deseo sexual y el amor, es decir a la posibilidad de hacer de una mujer la causa de su deseo, para lo cual tiene que operar la castración. Para poder elegir a una hay que poder renunciar a todas las otras. Además, observamos el síntoma de “lavarse las manos” que condensaría la “limpieza del padre” con “la vista gorda de la madre”.
• En Helene el acting out que permanentemente intenta para atacar los Ideales Paternos al punto de llevar a esa fiesta endogámica y fascista a su pareja negro, actitud con la que le retorna mayor marginación y desalojo.
• En Michel vimos también la dimensión del acting; adicciones; y puestas en escena violentas contra su esposa, contra Christian, contra sus hijos, contra Gbatokai, etc. Identificándose a la actitud discriminatoria de su familia.
• Por ultimo el pasaje al acto de Linda, la hermana melliza de Christian, quien se suicida ahogándose en la bañera, pero dejando un valioso testimonio de sus causas.
Para teorizar la operación de separación, Lacan la piensa como una suerte de ataque al Otro. Pero no se trata, como en el acting desafiante, de atacar al significante del Otro. Si fuera así solo serviría para mejor sostenerlo. Con la propia división subjetiva e identificándose al objeto, se trata, en este caso, de poder atacar al intervalo significante del Otro, es decir a su punto de castración. O sea con la propia falta, la propia castración, poder alcanzar al Otro en su falta, en su castración.
Esta operación de separación supone el acto del sujeto. La decisión de develar las acciones del Padre, por parte de Christian, es un buen ejemplo de acto. En una fecha tan importante como la del cumpleaños de su progenitor, se dispone a tomar la palabra y por fin hablar de eso de lo que en esa familia, no se hablaba:
• En primera instancia, tras darle a optar entre el papel verde o el amarillo, lee el verde al que comienza titulando: “Cuando papi se bañaba”. Relata entonces, los abusos sexuales del mismo. Ante la sonrisa disimuladora de la madre. Concluyendo irónicamente que su padre era “muy limpio”, y “todo un hombre”.
• En segundo lugar exclama: -¡Aquí esta el hombre que mató a mi hermana¡. Proponiendo un brindis por el asesino.
• Finalmente, tras la madre proponerle que se disculpe ante el padre, toca la ya temida y tensa campanada golpeando su copa, y toma nuevamente la palabra para decirle también a ella: -¡depravada¡, ¡hipócrita¡, ¡deseo que te mueras¡. Para luego relatar que observaba pasiva como su padre pasaba el miembro erecto por sus cabellos.
Así como Hamlet sale de su inhibición, de la postergación de la venganza de la muerte de su padre, identificándose al objeto “a”, representado por el cadáver de Ofelia, para por fin realizar su acto hasta el final poseído por el furor del alma femenina; Christian, sale de su inhibición identificándose al objeto “a” representado por el cadáver de su hermana muerta, y, poseído también por el furor del alma femenina, en el deseo de denunciar las acciones perversas del Padre, va con su acto hasta el final: el asesinato, esta vez, simbólico del padre.
Tal vez, uno y otro nos proporcionen una excelente pista para pensar la elaboración de un duelo, bajo la forma de la identificación con lo que de deseante había en el objeto perdido.
A partir de este acto ya nada es igual.
Al menos esa familia, como era, con su perverso silencio cómplice del goce del Otro, tomando la desesperada frase de Michel, ¡esa familia esta caput¡.
Todos los personajes experimentan una transformación:
• Michel por fin capta la perversidad del padre, reacciona, lo golpea, lo hace finalmente exclamar en el suelo, -¡me estan matando¡. Por primera vez se lo ve cuidando a sus hijos, exclamando a Helge que nunca más vera a sus nietos. Incluso, en la ultima escena, llama a su hija a su lado apartándola de la falda de su abuelo. Incluso saluda respetuosamente a Christian, actitud que contrasta, con las anteriores de rechazo, o de intentar desesperadamente “sacárselo de encima” para no escuchar las verdades que declamaba. Esto suele ocurrir con la sensación que producen aquellas personas identificadas a esta posición de objeto, mas allá de las pasiones del ser: el amor, el odio y la ignorancia; provocando, angustia y en ocasiones rechazo, por percibir que nos encontramos frente a alguien decidido y capaz de ir con el deseo hasta el final.
• Helene, pasa de negar la veracidad de lo expresado por Chistian, haciendo como su madre y su abuela, “la vista gorda”, a atreverse a leer la carta dejada por Linda, antes de suicidarse. Por fin puede bailar y festejar con su compañero, en esa casa, tan adversa a sus elecciones.
• Elsie, la madre, decide quedarse desayunando con todos, cuando invitan a su marido a retirarse. Tal vez, por primera vez no lo acompaña, en su simbólico exilio.
• Helge, tras negar todas sus acciones cínicamente, esgrimiendo no recordar lo acontecido, y afirmando psicopáticamente que si son verdaderas las acusaciones que se le imputan, es muy grave y habría que efectuar una denuncia policial, actitud con la que logra, en primera instancia que Christian retroceda en su acto, sosteniendo que el equivocado, tal vez sea el. Luego, lo intenta acusar a Christian de su morbosidad al haberle quitado los juguetes a otros niños, de su poca hombría al dejar pasar a todas las mujeres que se le presentaban, de haberlo sacado de una clínica psiquiátrica en la que estuvo internado por adicción a las drogas, y de su actitud de abandono a su hermana muerta, exclamándole que gusta de escupir en la cara a su familia, y que la madre no quiere verlo mas. Pasa de esta actitud de reproches a finalmente reconocer sus actos perversos, argumentando, con cruel sarcasmo que ha tenido una descendencia sin talento, y respondiéndole a Christian al ser interrogado por aquel, por la causa de sus acciones, que era para lo único que servia. No obstante, finalmente derrotado le dice: - ¡Has peleado una buena batalla hijo¡.Por último, tras una vez mas, pretender seducir con su discurso a todos, sosteniendo que a pesar de que sabe que no querrán verlo mas, seguirán siendo sus hijos, Michel, lo invita a retirarse para que puedan “desayunar tranquilos”.
• Por último, Christian sonríe por primera vez con placer y calma cuando se lee la carta de su hermana muerta en la que se confirma toda su denuncia y el importante lugar que ocupaba para la misma. Su cometido estaba cumplido, de haber sido objeto del deseo del Otro, y más allá del goce del Otro; identificado al objeto “a”, representado en la hermana muerta, pudo realizar su acto hasta el final. Es entonces, que recién puede elegir a una mujer, la mucama que lo seducía sin éxito anterior, pero con la única que “podía dormir”, proponiéndole, en una suerte de declaración amorosa, que lo acompañe a Paris. Es decir donde Ello era, el goce de este Nombre perverso del Padre, un sujeto pudo advenir.
Se consuma finalmente el asesinato simbólico del Padre para por fin, poder “desayunar” tranquilos.
Tal vez, para poder, recién entonces, celebrar la libertad conquistada por cada uno, cuando la verdad del goce del Otro se revela, y más allá la verdad de su castración.
Por todas estas razones, podemos tomarnos la licencia de ampliar y reformular el título de esta película del siguiente modo:
LA CELEBRACIÓN ... DEL DIA EN QUE LA COMIDA TOTÉMICA TOMO LA FORMA DE UN DESAYUNARSE”.


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